miércoles, enero 01, 2014

Qué fácil es criticar a otro cuando la soberbia de uno sobrepasa los límites conocidos

  Primero que nada, tengamos en cuenta algo: uno siempre está pendiente de su cuerpo y de cómo ven su cuerpo los demás, es un tema que jode bastante la existencia porque en verano tenes que elegir entre una manzana o un helado de Arnaldo, y debes, tenes la obligación de elegir la manzanita por las pocas calorías que tiene, aunque te estes muriendo de ganas de comerte ese cuartito de chocolate italiano que te va a refrescar un poco el mes de enero. Si, ya sabemos que a la larga la manzana te va a hacer mejor, pero el antojo no te lo va a sacar. Pero la mayoría de las personas, bien creo que está, termina comiendo la manzana y el helado para sacarse las ganas, ¿no? ¿Qué es lo que puede estar mal con eso?  
 Vos podes tener esos típicos hábitos alimenticios ‘saludables’; como tomar un jugo de naranja en las mañanas, comer ensaladas en el almuerzo, tomar mucha agua, caminar un rato en vez de usar el 19 o el autito. Y de repente tu abuela te invita a almorzar afuera: y bueno, ya que estamos nos pedimos una porción de papas fritas, esas que te gustan un montón y no comes hace rato. Pero no, no podes porque tu abuela te dice ‘Ay, no, comete una ensalada. Las papas están llenas de aceite, no sabes cómo las hacen en ese lugar, deben estar llenas de calorías’, y con una cara de orto tremenda tenes que pedirte una ensalada de lechuga y zanahoria, de esa que estas re podrida de comer todos tus almuerzos en casa, simplemente para que no te mire mal o con ‘pena’ porque ‘tienen muchas calorías las papas fritas’ ¿La abuela pensará que no te das cuenta que las papas tienen muchas calorías, y que porque comas un par no vas a tener dos kilos de mas como los tiene ella?.
  O si no, vas a lo de tu tía y se entera que el médico te mando a hacerte análisis porque presiente que tenes un problema hormonal relacionado a temas de mujeres;  te cocina unas milanesas y un puré extraordinario, pero ojo, antes de eso se la pasó dándote un sermón de que ‘nada es imposible’, ‘vos podes estar mejor’ mientras está a escondidas de su marido fumando el primero de sus últimos e interminables Marlboro.  Vos la miras, por supuesto, con cara de orto por toda su hipocresía, y despacito te vas yendo para no contestarle con el humor de mierda que te saco en dos segundos que antes de decirle semejante pelotudez vaya a pararse unos días a tu casa para que vea como comes frutas y frutas, tomas agua y agua, caminas y caminas; y que de paso, deje de fumar y empiece a usar su caminadora que la tiene para juntar tierra y adelgace ella sus kilitos, que encima tiene muchos más que vos.

  Ni en la comida las personas tienen autocritica. La mayoría de las mujeres sufren la existencia para verse más y más flacas porque parece que pesar 40 kilos y medir 1.70 es el prototipo de mujer perfecta y lloran si su cintura en vez de medir 60cm mide 61; otras que sufren de sobrepeso también la pasan mal, como si fueran menos lindas que las demás. Por si acaso están esas viejas que te miran y te miran como si fueras una enferma si tu espalda es más grande de lo normal y pesas 5 miserables kilos de más; y por si eso fuera poco,  creen que tienen la verdad de la salud en sus manos. También está del lado económico y político ese querido McDonald’s, esa querida soja, a los pollos influyendo en la obesidad y la diabetes de los niños, agro tóxicos en las ensaladitas, a las vaquitas con propia mierda en su carne; Al Estado cagando de hambre a muchos, y dándonos de comer mierda a otros.  La comida en algunos lugares parece un mito porque prácticamente no existe, y en otros medio mundo se llena la boca de pelotudeces, soberbios creyendo que tienen la verdad de la salud y la belleza, creando un modelo de persona a través de los 40 kilos de la pasarela. Como si ser saludable fuera sinónimo de gustarle a los demás. 

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