Primero que nada,
tengamos en cuenta algo: uno siempre está pendiente de su cuerpo y de cómo ven su cuerpo los demás, es un tema que jode bastante la existencia porque en
verano tenes que elegir entre una manzana o un helado de Arnaldo, y debes,
tenes la obligación de elegir la manzanita por las pocas calorías que tiene,
aunque te estes muriendo de ganas de comerte ese cuartito de chocolate italiano
que te va a refrescar un poco el mes de enero. Si, ya sabemos que a la larga la
manzana te va a hacer mejor, pero el antojo no te lo va a sacar. Pero la
mayoría de las personas, bien creo que está, termina comiendo la manzana y el
helado para sacarse las ganas, ¿no? ¿Qué es lo que puede estar mal con
eso?
Vos podes tener esos típicos hábitos
alimenticios ‘saludables’; como tomar un jugo de naranja en las mañanas, comer
ensaladas en el almuerzo, tomar mucha agua, caminar un rato en vez de usar el
19 o el autito. Y de repente tu abuela te invita a almorzar afuera: y bueno, ya
que estamos nos pedimos una porción de papas fritas, esas que te gustan un
montón y no comes hace rato. Pero no, no podes porque tu abuela te dice ‘Ay,
no, comete una ensalada. Las papas están llenas de aceite, no sabes cómo las
hacen en ese lugar, deben estar llenas de calorías’, y con una cara de orto
tremenda tenes que pedirte una ensalada de lechuga y zanahoria, de esa que
estas re podrida de comer todos tus almuerzos en casa, simplemente para que no
te mire mal o con ‘pena’ porque ‘tienen muchas calorías las papas fritas’ ¿La
abuela pensará que no te das cuenta que las papas tienen muchas calorías, y que
porque comas un par no vas a tener dos kilos de mas como los tiene ella?.
O
si no, vas a lo de tu tía y se entera que el médico te mando a hacerte análisis
porque presiente que tenes un problema hormonal relacionado a temas de
mujeres; te cocina unas milanesas y un
puré extraordinario, pero ojo, antes de eso se la pasó dándote un sermón de que
‘nada es imposible’, ‘vos podes estar mejor’ mientras está a escondidas de su
marido fumando el primero de sus últimos e interminables Marlboro. Vos la miras, por supuesto, con cara de orto
por toda su hipocresía, y despacito te vas yendo para no contestarle con el
humor de mierda que te saco en dos segundos que antes de decirle semejante
pelotudez vaya a pararse unos días a tu casa para que vea como comes frutas y
frutas, tomas agua y agua, caminas y caminas; y que de paso, deje de fumar y
empiece a usar su caminadora que la tiene para juntar tierra y adelgace ella
sus kilitos, que encima tiene muchos más que vos.
Ni en la comida las
personas tienen autocritica. La mayoría de las mujeres sufren la existencia
para verse más y más flacas porque parece que pesar 40 kilos y medir 1.70 es el
prototipo de mujer perfecta y lloran si su cintura en vez de medir 60cm mide
61; otras que sufren de sobrepeso también la pasan mal, como si fueran menos
lindas que las demás. Por si acaso están esas viejas que te miran y te miran
como si fueras una enferma si tu espalda es más grande de lo normal y pesas 5
miserables kilos de más; y por si eso fuera poco, creen que tienen la verdad de la salud en sus
manos. También está del lado económico y político ese querido McDonald’s, esa
querida soja, a los pollos influyendo en la obesidad y la diabetes de los
niños, agro tóxicos en las ensaladitas, a las vaquitas con propia mierda en su
carne; Al Estado cagando de hambre a muchos, y dándonos de comer mierda a
otros. La comida en algunos lugares
parece un mito porque prácticamente no existe, y en otros medio mundo se llena la
boca de pelotudeces, soberbios creyendo que tienen la verdad de la salud y la
belleza, creando un modelo de persona a través de los 40 kilos de la pasarela. Como si ser saludable fuera sinónimo de gustarle a los demás.